¡No juegues con la profundidades del otro!
- L. Wittgestein
I
Exprimir pájaros amargos
picaflores dulces
para extraer el canto
y su néctar
zumo muerto
que mancha del negro color
de las ojeras
II
Se espera el humo aroma del canto
perfume de pájaros exprimidos
calladamente amortajados
con pirul
dentro de la olla
III
Déjenme morir sin dios
No claven pájaros en mi cabeza
Quiero caer llorar
gruñendo gritar al verme
sin piernas ni manos
Que el dolor y el pánico me enciendan la mente
que mis pájaros sangren al estrellarse
contra el hocico del miedo
y sólo quede tizne
tizón del perverso canto
que miente y dice caerá el sol sobre la tierra
y aún moribundo arrasará los campos
Sufrir, quiero retorcerme y sufrir
en el concreto del cráneo
que me trisque la nada
en la amargura de la niebla
que venga la muerte a humedecerme
con la mordida del dolor
Sólo déjenme morir solo
tranquilo en la sombra
sin la estúpida intromisión de dios
IV
Jamás podremos herir al cielo
pero sí a sus pájaros
derribarlos uno a uno
con los truenos
de un rojo y pequeño revólver
de gatillo brillante:
vértebra del trueno
relámpago
Y no será sangre lo que salpiquen las manos
sino un azul terrible inmenso
porque la mar no se repliega
nunca mar fue manso
pensar en su hechura da miedo
porque el mar es la muerte
porque la muerte
todo el tiempo fue agua
y el agua
todo el tiempo
ha sido cielo