miércoles, 13 de abril de 2011

Puntos Finales.

Yo no sé si se ha terminado con separarnos
¿habitamos realmente dos mundos tan distintos?
He tenido tantas vidas
que cuando se me gasté esta
es probable que te encuentre en forma de retoño
y tu seas abeja embriagada de mieles,
talvez yo sea el eco
que vaya a chocar en tus cavernas.

Yo soy camino antes que caminante
tu eres uno de esos sendero
tan magnánimos
donde podría ya encontrarme sin saberlo
quizás esta distancia que extiendo
no sea sino un acercarme en espiral
hacia tu centro.

Desconozco los alcances de tu ausencia
los estragos que puedan hacer en mi mirada
¿le quitarán el asombro?
¿le apagarán la sonrisa?
Pero te sé aún escondida entre mis letras
invitándome a buscarte en mis puntos suspensivos.

Es más fácil siempre escribir un punto final en una vida
que en un poema...

3 comentarios:

David V.E dijo...

Y es que saber de cierto y suponer es una onda de calor que siempre late. Que por más olvido, que por menos tinta, más retumba en el corazón de lo que nos es entrañablemente ajeno. Más perdidos no podríamos estar que tratando de estar perdidos aferrándonos a lo que hubo... Mejor cerrar los ojos y caminar ese punto de lo infranqueablemente desconocido y saber aunque no queramos, que alguien arriba, abajo, o en cifras cuánticas improbables mueve los hilos de tal forma en que saber es simplemente esperar... Esperar es estar en movimiento y determinar que más fácil es "vivir la vida" que tratar de hacer un poema.

Megara dijo...

Desconozco los alcances de tu ausencia
los estragos que puedan hacer en mi mirada
¿le quitarán el asombro?
¿le apagarán la sonrisa?
Pero te sé aún escondida entre mis letras
invitándome a buscarte en mis puntos suspensivos.

La mayor soledad que nos deje el amor no la ocultarán los ojos, y en realidad no existe forma ni sabiduría de hacerlo. Mucho menos de saber cuánto del corazón ha quedado en esa despedida.

Me ha gustado mucho el poema, en especial porque siento que el poeta ha dado paso a la persona, sin preocuparse por estilos ni rimas y ha hablado la desesperanza.

Siento también que a usted no se puede terminar de conocerlo, no sé, de alguna manera pensé que su visión de la vida no le permitiría estar solo, mirar lo perdido.

Un gusto leerlo.

Anónimo dijo...

Coincido con Megara, el poeta en este escrito, fue el último en enterarse de que es poeta e hizo poesía.
Es un error de burocracia pensar que a un punto final o le siguen dos puntos suspensivos. No nos olvidemos de la espiral, hacia cualquier dirección... La caracola, el trazo de los pechos trémulos.

Me he encontrado en más de una de tus letras, -único testimonio de los hechos-. Gerardo he de llamarte, por tu nombre he de suscribir, en tu nombre edificaré mis templos y con las letras de tu nombre escribiré mi epitafio.

Magdalena.