sábado, 24 de abril de 2010

SEMANA DE GONZÁLO MARQUÉZ CRISTO

"Los poetas se hacen señales en las eras" decía Federico García Lorca, la poesía es un alma viva que se esconde al mundo por el cual puede hacerse presente. Es un constante perderse y reencontrarse en el bosque inescrutable de la significación, hallarse entonces ante la única posibilidad de honestidad de los hombres. Si Platón expulsaba a los poetas de su República no era porque fueran "tejedores de apariencias sobre las apariencias" sino por el hecho mismo de que fueran tejedores. Sólo los poetas son capaces de intuir naturalezas ocultas en el mundo, irracionales para la mente ordenadora y clasificadora, el poeta no es un Adán, no es un Prometeo, su misión no es dominar y alumbrar el mundo, el poeta es un Ícaro, su misión es solitaria, aunque en cantos trate de extender sus alas y abarcar la humanidad entera, el poeta es un ser sólo del que sólo tenemos el trazo de su auge y caída. Su poesía. La biografía es siempre secundaria, sobre todo cuando es aburrida y febril como la de Gonzálo Márquez Cristo, nuestra modernidad a reducido a los poetas a ganadores de premios, directores de revistas y periodistas de columnas semanales, el capitalismo globalizador ha extendido sus garras a los poetas. Por eso me niego a publicar, no publicaré hasta que no tenga algo asombroso que vivir. Márquez Cristo es entonces el epitome de poeta académico, que esrtudio literatura y que desarrollo la sensibilidad con la incansable lectura de otros poetas. Nada extraordinario ocurre en su persona más que la poesía, la poesía es su justificación, la evidencia de que en sun normalidad es un hombre sublime.
Un apreciado amigo, del que desconozco el rostro, quizás así deban ser todos los amigos, y al que no suelo pedirle mucho, más que lea lo que escribo y subo de vez en cuando, fue el que me introdujo en la exploración de este poeta. Un día en uno de sus comentarios me puso un pequeño fragmento de un poema de Márquez Cristo, así empezó me acercamiento primero rechazante (porque odio a los poetas académicos) pero después logré extender un puente a esos versos tan amargos y sinceros, hasta dejar que me tocaran. Lo principal es dejarse sorprender, la poesía en sí sólo tiene la justificación que uno pueda darle, el significado que uno le permita.
Sin más me remito a dedicar esta semana a Gonzálo Marquéz Cristo y para que todos los cibernautas fantasmas que entren a este blog puedan buscarlo.

1 comentario:

Reptante dijo...

Creo que a veces el prejuicio nos aleja de grandes oportunidades, y más cuando queremos abarcar la vida de otros solamente de leídas. En el caso de Márquez Cristo, tal vez habría que obviar la labor presente a las luces de los investigadores de ocasión para saber qué tanto la biografía de un poeta es su obra, tal como lo decía Octavio Paz, otro de esos academicistas, y aún más, un ser tal vez deplorable pero con una calidad de poesía que ya muchos desearíamos por el resto de nuestras posibles reencarnaciones. Muy bien por el homenaje que brindas aquí al señor Gonzalo. Sus letras deberían ser grafiteadas por toda la ciudad.

Saludos Gerardo.