domingo, 8 de febrero de 2009

Sinfonia de la Tumba Invertida



La maldad se apodera de todo encanto
Sobre tu cuerpo desecho,
Es la soledad tu mejor agravio, premura
Nada dentro de tu lápida respira.

Más allá de la luz, y perdida en la niebla
Se encuentra tu sonrisa,
Desorientada,
Desfigurada,
Descompuesta,
Degenerada.

El cadáver que con tanto recelo guardas
Es tu hijo vástago
Un niño sin alas,
Los gusanos que carcomen
Su piel abigarrada, sus rozadas mejillas
Sus pupilas grisáceas, que en vida
Llenaban de vulgares envidias,
Despertaban ardientes deseos,
Y ahora reposan esos sumidos ojos
Sobre un par de esqueléticas cuencas.

Sobre ti crece fértil hierba
Que es tan morada como el cielo invernal,
Tan oscura en la noche,
Es el anhelo tuyo de querer perdurar en la luz
Escapar a la oscuridad que a tu niño amenaza,
Putrefacción,
Deformación
Tus cotidianos deberes
Recelosa en tu suelo
Guardas su pesebre, que le sirvió en v ida
Y lo acompañó a la muerte.

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